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El Acelerador de Partículas (LHC) y el Bosson de Higgs
EFE

El Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) promotores del imán más grande del mundo, con ocho bobinas superconductoras con forma rectangular de 25 metros de largo y cinco de ancho cada una, y unas 100 toneladas de peso.

El imán forma parte del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el que trabajan sus físicos. Es el mayor acelerador de partículas del mundo (con 27 kilómetros de diámetro) y cuyo objetivo es ayudar a los científicos a conocer mejor el momento inmediatamente posterior al Big Bang.

La función del gran electroimán es crear un potente campo magnético en una zona concreta del gran acelerador, donde se construye un detector de dimensiones espectaculares y a 45 metros bajo tierra, encargado de recoger datos de las partículas que son aceleradas y colisionadas en esa gran circunferencia.

Con el campo magnético creado, los científicos pueden alterar la ruta de las partículas, hacerlas colisionar y estudiarlas, lo que dará más pistas a la comunidad científica sobre qué tipo de elementos había en el universo justo después de que se produjera el Big Bang.

También permite avanzar en conocer de qué está hecho el 96% de lo que se desconoce del universo, por qué las partículas tienen masa o por qué la naturaleza prefiere la materia que la antimateria, según explica el CERN.

Para probar el imán previamente hubo que enfriarlo a una temperatura de 269 grados centígrados bajo cero y luego se puso en funcionamiento lentamente hasta que alcanzó los 21.000 amperios, 500 más de los que la corriente necesitaba para producir el campo magnético requerido por los científicos.

En la construcción del detector ATLAS, donde se ha instalado el gran electroimán, trabajan unos 1.800 científicos de 165 universidades y laboratorios de 35 países.

Se trata también del mayor detector de partículas físicas jamás construido, con 46 metros de largo, 25 de ancho y otros 25 de alto, para obtener datos de hadrones que serán acelerados a la velocidad de la luz por un círculo excavado a 100 metros bajo tierra, que se tardaría en recorrer a pie más de cuatro horas.

Al ser liberados, los hadrones colisionan unos 800 millones de veces por segundo, reproduciendo así la situación próxima a la inmediatamente posterior a la del Big Bang.

Los científicos descubrieron de esta forma la existencia del bosón de Higgs, una partícula elemental que proporciona masa a las demás partículas del universo y que conforma el modelo estándar de física de partículas. Por este descubrimiento Peter Higgs, François Englert y el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) de Ginebra, recibieron el Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2013 (galardón 'ex aequo').

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